En pleno shock por el diagnóstico de la luxación de Sofía, mi marido y yo decidimos que pediríamos una segunda opinión. Recordó que tiene un familiar con un cargo en un hospital del gobierno especializado en ortopedia y pues cayó como anillo al dedo.
Fuimos a ver al tío doctor quien, amablemente nos consiguió que otros dos especialistas revisaran las placas de Sofía. Los dos coincidieron en que se trata de la luxación que ya sabíamos, pero ellos consideran que se debe tratar ya con cirugía, porque el Arnés de Pavlik no le serviría para nada y posiblemente, en lugar de ayudar, perjudicaría más. Esto se debe a que, en la situación particular de Sofía (cadera MUY luxada y por lo tanto malformación de la misma) al forzar el hueso con el arnés, la circulación de la cabeza del fémur se vería comprometida y sería incluso peor que la propia luxación. La mala noticia es que ellos piensan que necesitará una o varias cirugías.
Y estamos en este punto. Esperando la cita dentro de una semana para que el doctor que la va a operar nos dé fecha de cirugía. Estamos tristes y muy preocupados. Cada que veo a Sofía riéndose, modiéndose sus piecitos, haciendo sus primero giros, estirando sus piernas, me da mucha tristeza pensar que pasará por una cirugía y que le esperan meses de inmovilización :(
sábado, 15 de marzo de 2014
viernes, 14 de marzo de 2014
Así comenzó todo
Me convertí en mamá de Sofía a los
35 años y era el primer bebé con el que convivía, en mi familia no hay tantos
niños y jamás había, ni siquiera, cargado a un recién nacido. Su nacimiento ha
sido para mí lo mejor que me ha pasado en la vida.
En el momento de
su nacimiento (cesárea por oligohidramnios, 40 semanas de gestación, sin
complicaciones) me dijo la pediatra que la recibió, que parecía que tenía una
displasia en la cadera. Me quedé helada porque no tenía ni idea de lo que eso
significaba; sin embargo, me lo plantearon como algo sin demasiada importancia.
Salí del hospital
con la niña dos días después y me dijeron que habían descartado la displasia,
que no había habido problemas. Todo transcurrió normal, la bebé tuvo los
padecimientos típicos del recién nacido: reflujo ocasional, cólicos, ojitos
lagañosos, etc. Bien de peso, de apetito perfecto. Yo le doy pecho en su
mayoría, sólo hace una toma de fórmula porque no me alcanza la leche para
dejarle (me voy a trabajar). Jamás me volví a acordar del tema de la displasia.
Pasados 5 meses,
la niña sanísima, preciosa, notamos que tiene un pliegue en su pierna derecha, abajo de la nalguita, y
que no tiene en la izquierda, es decir, no hay simetría. En ese momento me
volvió a venir a la mente el tema de la displasia.
La llevamos al doctor, como cada mes, pero en esta ocasión le hacemos notar el pliegue. La pediatra le manda a hacer una radiografía y efectivamente nos dice que hay una luxación en la cadera. Nos manda al ortopedista, quien, ni tardo ni perezoso, nos dice que se trata de una luxación congénita de cadera IMPORTANTE. "No va a ser sencillo, pero tiene remedio" no dejaba de repetirlo; hablaba de que iba a tener que utilizar un arnés durante un mes y a ver si con eso era suficiente, de lo contrario, habría que operarla, lo cual implicaba una complicada recuperación.
A mí, se me cayó el mundo de repente.
Este blog
Decidí crear este blog para
registrar el proceso de tratamiento de la luxación de cadera congénita de mi
hija. Es un padecimiento al parecer bastante común; sin embargo, al menos en
México, no hay un protocolo oficial que exija la revisión de las niñas al
momento de su nacimiento; no les hacen radiografías y las niñas se van con el problema sin detectar. Hablo de niñas porque es mucho más común en niñas que
en niños. Ya explicaré la razón más adelante.
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